Verano Thermomix®

#Noticias Blog 26 agosto 2014

Verano Thermomix® Se terminaron mis vacaciones. Thermomix® ha desaparecido 15 días de mi día a día. Eso es al menos lo que debería estar pensando en estos momentos, pero la verdad es que no ha sido así. Tantos días comiendo fuera, y comiendo muchas veces cosas de dudosa calidad a precios bastante altos han hecho que me haya pasado buena parte de cada uno de los días de mis vacaciones pensando en Thermomix® .El Santiago, ruta que practico cada verano, está plagado de lugares con productos regionales típicos. Este año empecé en burgos, y no faltó una de sus famosas morcillas de la calle de la catedral. En cuanto al embutido decir que el chorizo, presente en todas las localidades del trayecto, es uno de los indicativos de los cambios de provincia y de comunidad autónoma. El chorizo palentino, el leonés o el chorizo que podemos encontrar en una buena fabada en el final del trayecto no tienen nada que ver unos con otros. Es asombroso como partiendo de ingredientes sencillos y muy similares se obtienen productos tan distintos. A mi parecer el más rico es el de León, concretamente el que compro cada año en el centro de Astorga.Como buen peregrino, los bocadillos han sido muchos días mi fuente principal de alimento, y los he tomado de todas las maneras imaginables. Fríos, calientes, de distintos tipos de pan... Quien dice que el bocadillo es una comida basura se equivoca. Es el mejor recuerdo que tengo de mi camino de Santiago de este año. Sucedió en Finisterre, auténtico final del camino para muchos incluyéndome a mí. Tras varios días de lluvias por fin un amanecer soleado me hacía levantarme con el pie derecho en espera de la hora de degustar algún plato típico de la zona. Cuando llegué al final de mi etapa de ese día, como digo en Finisterre, ya eran cerca de las 4 y costaba encontrar un sitió bueno, bonito y barato, pero sucedió, encontré algo que hará esta visita a Finisterre inolvidable para mi. Entré en un bar/restaurante pequeño con una amplia terraza. Los que me conocen saben que no soy muy “de terrazas” con lo que, pudiendo elegir, me senté dentro. Una amplia mesa de madera con cuatro sillas junto a la ventana estaba vacía, y pensé que sería el lugar ideal para tomar un surtido de las viandas que se ofrecían en el lugar. Mi sorpresa fue que a esas horas la mayoría de los platos del menú se habían terminado, y con cierta pena me decidí por una gran jarra de cerveza y un bocadillo de calamares.La sorpresa fue primero visual, pues no solo el aspecto de aquel pan, de pueblo en el que no hay chinos que hornean el pan precocido, sino también su tamaño fueron dos visionados muy agradables. Pan de pueblo tamaño xl. El pan venía abierto en dos, con las tapas separadas como si de un libro se tratase, y sobre el descansaba una generosa ración de calamares de los de verdad. Nada de anillas de rabas o similar: calamares calamares. Recién traídos de la lonja, troceados, rebozados y fritos. Eso si es el mejor bocadillo que mi humilde persona ha probado en la geografía española. No digo solo el mejor bocadillo de calamares, sino el mejor bocadillo. Tanto fue así, que decidí repetir y hasta hubiera tripitido sino hubiera sido porque en un ataque de sensatez me dio por pensar que era demasiado. No os puedo decir el nombre exacto del sitio, pero sí que, como buen bar/restaurante, no está en primera línea de playa ni en una calle principal. Es una callecita pequeña que parte de la plaza mayor del pueblo.Como veis vengo con una diarrea verbal que cualquiera diría que llevo más de un mes sin publicar nada por aquí. Hasta parece que he olvidado que este es mi blog de Thermomix® , pero no es así. Ahora os puntualizo otra de las cosas que más me sorprendió.Santiagomillas es un pueblo pequeño de Astorga, León. Uno de esos pueblos que, a pesar de ser tan pequeño, tiene barrio de arriba y barrio de abajo. Pues en el barrio de arriba hay un bar/casa de comidas que se llama Casa Lucinio, también conocido como “donde Luci”. Allí se come buen cocido maragato, y también se pueden saborear distintas viandas típicas de la zona, entre las que no faltan embutidos, cecina, o pulpo (que a pesar de ser a la gallega, mi padre, oriundo del lugar, recuerda tomarlo desde niño).A parte de comer también es el bar donde se juega la partida. Cada tarde de verano se organiza una o a veces dos partidas de cartas. Se estila el “tute subastao”. Sobre todo en verano, ya que en invierno el pueblo debe contar, entre ambos barrios, con unos 50 habitantes, y creo que me estoy pasando.Pues este verano es el primero en que mi padre esta viviendo allí, en Santiagomillas, junto a Astorga, en el trayecto de mi camino de Santiago. Y allí pasé noche y fuimos a jugar la partida, yo de espectador ya que no se jugar al “tute subastao”. Entre el barullo de un bar después de la hora de cenar, con los postres, los jugadores de cartas, la gente de la barra, la tele... escucho una melodía que me resulta familiar. Al principio pienso que es mi imaginación, o mi obsesión, pero la curiosidad me puede y me levanto a buscar la fuente de dicho sonido. Efectivamente es la cocina el lugar de donde viene. Le pregunto a Luci y efectivamente: Thermomix® .Mi sorpresa es que en un bar/casa de comidas de un pueblo tan pequeño, con una gastronomía tan partitular, con una cocinera que está cerca de la jubilación utilizan Thermomix® . A partir de aquí me quedo sin palabras. César González.